Euri Cabral.-

Una de las características principales del liderazgo de este tiempo es la humildad. Y muchos pueden creer que ser humildes es sinónimo de ser débiles, pero realmente es todo lo contrario, es sinónimo de fortaleza.

La humildad es saber valorar a los demás, no creernos por encima de todo y de todos, sino darle a cada quien el valor y el lugar que le corresponde.

La visión incorrecta del liderazgo, en cualquier área de la vida, es aquella que cree que los líderes son infalibles, son eternos, son insustituibles, son perfectos y no deben ser cuestionados.

Esa visión lo que hace es crear líderes con pies de barro, que desde que llegan las dificultades, se derriten y se derrotan ellos mismos.

Uno de los más reputados expertos mundiales en liderazgo es el doctor John Maxwell, quien ha vendido más de 20 millones de libros sobre liderazgo y su organización, y ha entrenado a más de cinco millones de líderes en 126 países del mundo.

Maxwell dice que “el verdadero liderazgo es ser la persona a la que los demás seguirán con gusto y confianza”.

Y para eso es necesario ser humilde.

Maxwell establece que “la humildad es el pináculo de la sabiduría y la seguridad”. Y afirma que es necesario que los líderes asuman y practiquen de manera permanente la humildad, porque ella desarrolla siete cualidades especiales en esos líderes.

La primera cualidad que desarrolla la humildad en un líder es la responsabilidad. De acuerdo con Maxwell esa cualidad hace que si las cosas se complican, los líderes “instintivamente reflexionan en su interior para entender qué pudieron haber hecho de forma diferente en vez de buscar exteriormente para culpar a alguien”. La segunda cualidad es la objetividad.

Con esta cualidad los líderes humildes no imponen sus ideas y proyectos de manera dictatorial, sino que buscan las mejores propuestas de su equipo y tratan de que se implementen, sin importar que no sean las suyas.

La tercera cualidad que desarrollan los líderes humildes es tener una mente abierta. De acuerdo con Maxwell esta cualidad “los lleva a tener conciencia de sus limitaciones y los hace rápidos para escuchar y aprender de los demás”.

Como están seguros de sí mismos, no sienten amenazas por el aporte de los demás. La cuarta cualidad que desarrollan es la flexibilidad.

Esta cualidad hace que los líderes humildes sean capaces de cambiar de rumbo, cuando se dan cuenta que las cosas no marchan bien. No tienen miedo de cambiar si saben que han tomado una decisión incorrecta. La quinta cualidad es la inspiración.

De acuerdo con Maxwell los líderes humildes valoran el aporte de los demás y se convierten en fuente de inspiración por el estímulo y reconocimiento que dan a quienes ellos dirigen.

La sexta cualidad es el respeto. Los líderes humildes valoran grandemente a los demás y les sirven permanentemente. Al valorar el éxito de los demás que están bajo su influencia, esos líderes “ganan respeto y lealtad”.

La séptima cualidad que desarrolla la humildad en los líderes es la relación. Los líderes humildes asumen que trabajan en equipo y que ellos solos no pueden lograr los éxitos.

De acuerdo a Maxwell esos líderes humildes “aprecian las relaciones e intencionalmente cultivan la amistad. Miran la vida, no como la búsqueda de la gloria individual, sino como una aventura para ser disfrutada en compañía de otros viajeros”.

Los tiempos que vivimos ameritan de liderazgos sociales, políticos, culturales, deportivos, comunicacionales, artísticos, etc, que sepan cultivar la humildad de forma permanente, que la humildad sea parte de su accionar cotidiano.

Y no es estar exhibiendo un espíritu de supuesta humildad, sino practicarla caminando el sendero de su vida dejando huellas.

Un líder es aquel tiene capacidad de influenciar en los demás, pero esa influencia no debe convertirlo en un ser arrogante y engreído, que lo separe de quienes dirige y quienes son el soporte de sus acciones y logros.

Maxwell dice muy claramente que el líder humilde debe mostrar y practicar la responsabilidad, la objetividad, tener una mente abierta, ser flexible, servir de inspiración a su equipo, generar respeto y establecer una relación para caminar juntos en la búsqueda de las metas.

Y finalmente afirma que un líder humilde, como ser humano, “debe ser lo suficientemente grande para admitir sus errores, lo suficiente inteligente para sacar provecho de ellos y lo suficiente fuerte para corregirlos”.

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