Neuroeducación: propuesta de inclusión social

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Imagen de ilustración.

Por Pablo Vicente

Pablo Vicente

Recientemente tuve la oportunidad de participar en la puesta en circulación de un excelente ensayo de la autoría del Dr. Franklin Almeyda Rancier, titulado “Hallazgos de la Neuroeducación para el Aprendizaje Temprano”.

La presentación de la obra se realizó en el marco de un panel integrado por: Lourdes Henríquez, MA, neuropsicóloga; Dr. César Castellanos, neuropsicólogo; Dr. Santiago Valenzuela, neurocirujano; Josefina Pimentel, MA, Ligia Amada Melo de Cardona, MA, ex- ministras de educación; doctor Onofre Rojas; y la moderación estuvo a cargo de la Dra. Mildred Beltré Ruiz, quienes tuvieron la oportunidad de comentar la obra del autor.

La neuroeducación es la disciplina que estudia el funcionamiento del cerebro durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, indagando el desarrollo del cerebro humano y cómo este reacciona a los estímulos que se convierten en conocimientos.

A propósito de las diferentes exposiciones de los expertos, se trata de un gran aporte el que realiza el Dr. Almeyda, que a partir de sus investigaciones y ejercicio como académico ofrecen al país un conjunto de recomendaciones en la que la aplicación de la Neuroeducación y Neuropedagogía como responsabilidad del Estado, constituye un salto cualitativo, creando una educación de calidad e inclusiva, superando brechas de pobreza.


«La neuroeducación permitirá al profesor conocer e incluso detectar trastornos del aprendizaje y del desarrollo, conocer cuáles son las funciones que afecta y establecer una mejor manera de enseñar, así como manifestar mayor empatía y perseverancia en el proceso de aprendizaje de sus alumnos».


En definitiva, el Dr. Almeyda plantea que la Neuroeducación aporta con sus hallazgos las herramientas para convertir las “guarderías” en “Estancias Infantiles Neuropedagógicas. Plantea en su publicación que las “Estancias Infantiles”, las pocas que existen son más bien guarderías para cuidar y alimentar a los niños, por lo que propone que dichas estancias deben ser transformadas en “Estancias Infantiles Neuropedagógicas”, con una plantilla escolar personalizada y personal entrenado; por lo que eso significa educar temprano, cuando aún el cerebro infantil está en plástico y formando su estructura arquitectónica con los aprendizajes que el medio práctico le proporciona.

La neuroeducación permitirá al profesor conocer e incluso detectar trastornos del aprendizaje y del desarrollo, conocer cuáles son las funciones que afecta y establecer una mejor manera de enseñar, así como manifestar mayor empatía y perseverancia en el proceso de aprendizaje de sus alumnos.

En el ensayo se sugiere iniciar la educación temprana en sus primeros seis meses, en atención al desarrollo que se va produciendo en su cerebro al contacto con actividades apropiadas, creándole ambiente sin estrés para el estímulo articulado de las sinapsis que desarrollan los aprendizajes tempranos.

En conclusión, se trata de un gran aporte el que hace el Dr. Almeyda con esa publicación, que no solamente se queda en el diagnóstico del problema, si no más bien plantea soluciones y hace propuestas la cual esperamos que se puedan convertir en políticas públicas que impacte de manera positiva en la sociedad dominicana, nuestras felicitaciones al autor de la obra por el gran aporte que realiza en la comunidad educativa, en definitiva, se trata de una propuesta de inclusión social.

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